Clarinetes y cabezudos

F. Jesús López Báguena
Almonacid de la Sierra (Zaragoza)
franjelobaca@eresmas.com

Agosto de 2005

Uno de los primeros pueblos al que fui a tocar cuando empecé en la banda de mi pueblo, Almonacid de la Sierra, fue Cariñena. Allí, me sorprendía que a las doce de la mañana, sólo los clarinetes y el tambor salieran a dar una vuelta al pueblo con los cabezudos y siempre tocaban las dos mismas piezas. Años más tarde, empecé a tocar la dulzaina y una de las primeras piezas que aprendí fue aquella que oí a esos clarinetes: la que llamamos “Baile de los Cabezudos”. Recogiendo la música tradicional de mi pueblo, allá por 1995, pregunté a esos clarinetes por la otra pieza que tocaban, y resultó ser un pasacalles que tiene cierto aire de villano, como los tocados en Paracuellos de la Ribera o en La Almunia de Doña Godina,… y que sólo había oído a nuestra banda. Me apuntaron que siempre la han tocado y que se les dio un director de la banda, ya fallecido, que conocemos como “el tio Polo”, pero no saben si la compuso él o la copió de alguna parte o la cogió prestada con el oído, ya que también tocaba el clarinete.

Todavía hoy, sigue existiendo la colaboración de las bandas de La Almunia de Doña Godina o de Encinacorba con la de Almonacid. Pues bien, hablé con personas de estas dos bandas, que conocieron este evento y casualmente también tocaban el mismo Baile de los Cabezudos, pero la otra pieza que tocaban no era la misma que la de Almonacid. Por analizarlas, más en profundidad, la de La Almunia parece ser una jota que enlaza perfectamente con el citado Baile y así se interpretaba, enlazada.

En Encinacorba pasa algo parecido, pero con otra pieza diferente, después de tocar el Baile de los Cabezudos dejan al tambor con el mismo ritmo y comienzan con la otra pieza. Los informantes comentan que, últimamente, incluso alternan con otros valses más conocidos de Luis Cobos, de zarzuelas,…

Un amigo de mi hermano me dio la dirección de un músico de Morata de Jalón, apodado El Gallego,
que había acompañado a los cabezudos desde su más tierna infancia (tan solo contaba con nueve o diez años), con el requinto (clarinete pequeño en Mib). Resultó que tocaban el mismo baile de los cabezudos pero sólo cuando paraban en alguna plaza y mientras, los cabezudos lo bailaban. Para el resto del recorrido, utilizaban dos pasacalles: uno de ellos con cierto parecido, con el recogido en Almonacid, y otro más, que en su segunda parte, está muy popularizado como canto de bebedores (… el agua para las ranas y pa los peces que nadan bien). A veces, el acompañamiento de estos cabezudos se hacía con dos clarinetes y otras, con clarinete y requinto y, por supuesto, siempre acompañados del tambor.

Eugenio Arnao, (fundador de la reciente Casa del Gaitero en Aguarón), me presentó a un amiguete de la banda de ese pueblo que tocaba el clarinete, y me dio la partitura que además tocaba él de crío. No por casualidad, era el mismo Baile de Cabezudos pero enlazada con otra pieza, diferente a las demás recogidas en este trabajo, compuesta de varias partes y que tiene un aire de jota bastante peculiar y pegadizo. En el arreglo para dulzaina, existe un pasaje un poco complicado de ejecutar ya que tiene algunas alteraciones.

En Alagón hubo siempre gaiteros y los últimos conocidos fueron Marcelo Lapeña (caja) y José Tobajas (dulzaina). En las últimas entrevistas que se les hizo, contaron que había un baile de gigantes que más tarde se popularizó, en el mismo pueblo, como mudanza de espadas.

A Cariñena antiguamente acudían dulzaineros que acompañaban a los cabezudos aunque no se sabe quien eran. Hace unos 20 años que se ha formado la banda de música y un viejo director de la banda de Aguarón, D. Tomás Pérez, les proporcionó su misma partitura que hasta hoy en día utilizan para acompañar a los suyos.

A Villarroya de la Sierra, aun habiendo banda de música, acudía un clarinete de la desaparecida banda de Villafeliche (Zaragoza); a este señor le apodaban el tio Puchericos, debido a que en su localidad se dedicaba a la alfarería y su verdadero nombre era José Martínez Villarmín. Acompañado de su hijo al tambor, resultó que éstos recorrían un montón de pueblos de la rodeada (Calatayud, Anento, Abanto, Atea, Murero, Miedes, Valconchán,…). Tocaban el mismo Baile de Cabezudos y otra pieza más que enlazaban y que los cabezudos bailaban en círculo.

Ya la curiosidad me llevó a llamar a conocidos de otras bandas de música como la de Paniza, San Mateo de Gállego,… de las cuales no conseguí nada, ya que o bien la banda de música era de reciente creación, o por el contrario lo era la comparsa de cabezudos; en otras, el fallecimiento de algunas personas que lo acompañaban, hizo imposible su recuperación. Encontré cosas sorprendentes como en la banda de Luceni donde los instrumentos utilizados eran únicamente el requinto y el tambor, o en Borja donde los acompaña la banda entera, interpretando lucidos pasacalles. Por ejemplo, en Épila, sólo salía un clarinete y un tambor, alternándose un clarinete cada día para realizar esa función, y además para tocar únicamente el Baile de los Cabezudos sin alternar con ninguna otra pieza.

Es un repertorio casi perdido de “Clarinetes y Cabezudos” que a continuación pasamos a presentar como piezas arregladas para dulzaina, con el deseo de que vuelvan a sonar en ese acompañamiento de nuestros queridos y voluminosos personajes de cartón, que corren detrás de los críos en todo Aragón, sin olvidarnos, por supuesto, del Baile de los Cabezudos, presente en todas las bandas consultadas y recogido en El libro de la dulzaina aragonesa de Blas Coscollar.

Acompañamiento de Cabezudos
Aguarón
Acompañamiento de Cabezudos
Almonacid de la Sierra
Baile de Gigantes
Alagón
Acompañamiento de Cabezudos
La Almunia de Doña Godina
Acompañamiento de Cabezudos
Morata de Jalón
Pasacalles 1º
Acompañamiento de Cabezudos
Morata de Jalón
Pasacalles 2º
Acompañamiento de Cabezudos
Encinacorba
Acompañamiento de Cabezudos
Villafeliche


Presentación de los tres primeros cabezudos de
Almonacid de la Sierra
(Foto: Candelitas Soriano)


Cabezudos de Almonacid de la Sierra corriendo por las
calles
(Foto: Candelitas Soriano)


Gigantes y Cabezudos de la Almunia de Doña Godina
(Foto: F. Jesús López, septiembre de 2004)

Ángel Pérez (El Gallego) tocando el baile
de los cabezudos. Morata de Jalón (Zaragoza), 2005.
Foto: F. Jesús López

Clarinetes de Encinacorba en Atea (Zaragoza), 1957. José
Luis Gimeno Gasca y Jesús Casanova Rodrigo.
Foto: Jesús Casanova Rodrigo.


El Tío Pucheritos de Villafeliche con
los gigantes y cabezudos de Calatayud en los años 60.
Foto: Familia Martínez Gimeno.

Orquestina Martínez, formada por los Pucheritos
de Villafeliche
Foto: Familia Martínez Gimeno.

El Tío Pucheritos de Villafeliche tocando
una dulzaina valenciana que no se ha podido dar con ella.
Foto: Familia Martínez Gimeno.
Informantes
Luis Compés (Almonacid de la Sierra) Jesús Casanova Rodrigo (Encinacorba) Miguel Chueca (Villarroya de la Sierra)
Cesáreo Gracia (Almonacid de la Sierra) Iñaki Maestro (Morata de Jalón) José María Martínez (Villafeliche)
Salvador Martínez (Almonacid de la Sierra) Ángel Pérez (Morata de Jalón) Ricardo Gonzalo (Luceni)
Serafín Latorre (La Almunia de Doña
Godina)
Javier Ruesca (Aguarón) Pedro Ejea (Épila)
José Serrano (La Almunia de Doña Godina) José Luis Ochoa (Alagón) Antonio Gil (Épila)
José Luis Gimeno Gasca (Encinacorba) José Manuel Lorenzo (Cariñena)

 

© del texto y
fotos F. Jesús López Báguena, 2005

Este artículo
fue publicado orginalmente en la revista Gaiteros de Aragón,
editada por la Asociación
de Gaiteros de Aragón (AGA).